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EDITORIAL: POR UNA RED DE INVESTIGACIÓN E
INFORMACIÓN EN CONSUMO RESPONSABLE

Aunque ya lo intuíamos, en Johannesburgo, como antes en Río de Janeiro o en Kioto, casi todo el mundo ha reconocido que este modelo capitalista de producción y consumo, tan intocable como parece, es insostenible a medio plazo. El PNUD ha reconocido “hay dos crisis que empujan a la humanidad hacia los límites externos de lo que la Tierra puede tolerar. En primer lugar, la contaminación y el derroche que superan la capacidad de absorción y conversión del planeta. En segundo lugar, el deterioro en aumento de los recursos renovables (el agua, los suelos, los bosques,...) . Es un aviso a navegantes que, no por obvio, hay que dejar de recordar: estamos tod@s en el mismo barco.

Hace pocos años un grupo de personas de las más variadas tendencias sociales nos dimos cuenta de que el uso que hacemos de nuestro dinero, el gasto de recursos, el apoyo que damos a unas empresas y no a otras, o sea, nuestra actitud cotidiana como consumidores y consumidoras nos hace corresponsables de esa realidad. Comprobar que cada día ejercemos un poder enormes posibilidades transformadoras nos llevó a unir esfuerzos para denunciar los impactos sociales y ambientales de nuestro consumo y difundir opciones alternativas, solidarias y sostenibles. En 1998 confluyen en la Campaña de Consumo Responsable una docena de grupos de Granada. Tres años más tarde en Málaga comienza a andar la Red malagueña de Consumo Responsable, más modesta en su composición. También en otros lugares de Andalucía más personas y colectivos están aportando esfuerzos a este primer intento de crear una Red social de acción en el consumo consciente, crítico y transformador. Desde la ecología, la cooperación solidaria, los derechos humanos, la lucha social o el compromiso cristiano estas redes están extendiendo lentamente su acción y su reflexión transformadora para un Consumo Responsable.

La primera de esas acciones es la revista andaluza Consum@ étic@. Huyendo de cualquier tentación de uniformizar o forzar actitudes ni planteamientos, en la revista hay una convicción común: creemos que este barco Tierra en el que viajamos va a la deriva y empieza a hacer aguas a causa del estilo de vida y, por tanto, de los hábitos de consumo de 1 de cada 5 de sus tripulantes. Por tanto, como las gentes de Andalucía formamos parte de ese 20% de la humanidad que consume, la posibilidad de tomar el timón nos lleva al reto del Consumo Responsable. Con esta filosofía nace esta revista. Sólo queremos investigar y profundizar la idea de que los habitantes del capitalismo global podemos salir de la espiral del consumismo egoísta y compulsivo en que nos encierra. Queremos divulgar e investigar si, viviendo nuestras propias vidas con dignidad, podemos transformar ese sistema hasta hacerlo humana y ecológicamente sostenible. Se trata de que vivir sencillamente para que todo el mundo, sencillamente, pueda vivir. Queremos analizar con perspectiva crítica los impactos sociales y ambientales de nuestro consumo, de las formas de producción del capitalismo global, de sus multinacionales. Pero también queremos divulgar las opciones que desde la sencillez, la ecología y la solidaridad nos propone el Consumo Responsable. Intentaremos informar sobre esas pequeñas utopías cotidianas que nos demuestran que la sostenibilidad es posible hoy, no sólo porque no hay otra salida, sino porque es la más humana. Iniciativas de agricultura y producción ecológicas, comercio justo, financiación ética, ecoaldeas y otras realidades construidas desde la cooperación y no desde el individualismo, desde el compartir y no desde el competir, serán el objetivo de nuestra actividad. Así es como día a día podemos tomar el timón y cambiar el rumbo de este barco.

Se dice que comprar es votar. Ojalá votando pudiésemos cambiar las cosas tan efectivamente como comprando.